• Formalización en la triple frontera

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    Recientemente publicado en Foreign Affairs, este artículo de Christina Folch (su blog “defringing Latin America” figura en mis enlaces permanentes al costado del blog), presenta un panorama detallado de la situación de la triple frontera. Particularmente interesante resulta el recuento del proceso de formalización del negocio de reexportación, iniciado por la misma comunidad de comerciantes locales, y codificado desde el 2009 a través de un acuerdo entre el gobierno de Fernando Lugo y el de Lula en Brasil. El quiebre de dicho proceso, en gran medida ignorado en el debate público, es probablemente una de las consecuencias más dañinas del reciente quiebre institucional y de la postura de desconfianza de las actuales autoridades vis à vis del Mercosur.


    Desperate for a way to halt the economic contraction, merchants in Ciudad del Este’s technology sector have taken a gamble on transparency to lower costs in Paraguay and increase sales in Brazil. An importer based in Paraguay acknowledged in 2006 that one of the main reasons he (and others) operated in the informal sector was the price of doing business in Paraguay: in addition to a minor tax increase, the regular cost of bribes for fully registered firms doubled the cost of importing goods into the country. So, with transparency as the goal, traders, looked to USAID, the Mercosur agreement, and the international community to carve out their own niche in the Common Market.

    First, using a 2003 Mercosur provision that allowed special tax breaks for technology imports, merchant associations proposed a plan to stabilize profit margins by ensuring that merchandise from Ciudad del Este would still be priced competitively for resale in the Brazilian market. It involved simplifying and reducing the Brazilian federal tax on such goods from 45 to 60 percent down to 25 percent; regularizing and legalizing the reexport trade, which would eliminate the black market premium that drives up costs; and making importing into Paraguay transparent, which would stem the cost of customs bribes.

    In order to convince the Brazilian government to grant this concession to Ciudad del Este, merchant leaders started to “formalize” their own businesses. The aim was to encourage all import firms to register, systematize and document all their imports, document all their sales to Brazilian petty merchants, pay all the proper taxes, register all the vehicles they used to transport goods across the Friendship Bridge, and, most importantly, store all of this information in a database housed and monitored in Brazil’s Receita Federal (rather than the existing state of control by Paraguay’s less attentive Customs Office). By conducting formalization under the aegis of Mercosur, merchants hoped to curtail the predatory pressures from customs officials in Paraguay.

    In 2009, the outlines of the merchants’ plans were codified; the “Unified Tax Regime” became law following an agreement signed by Brazilian President Lula da Silva and Paraguayan President Fernando Lugo. In February 2012 both countries enacted the UTR. Brazil financed the technical infrastructure and rolled out the new system in June. The first transaction under the new law took place on June 8, when a Brazilian petty merchant bought $1000 worth of electronics from a shop in Ciudad del Este, crossed the Friendship Bridge, and registered the transaction at the Brazilian Customs Office.

    If left operational, the UTR’s transparency and documentation regimes will eventually help tamp down on transnational crime and provide the very surveillance the 3+1 Group seeks. But recent events in Paraguay have jeopardized the UTR and threaten to punish those merchants who have formalized their businesses. At the end of June, President Fernando Lugo was ousted in an impeachment trial widely understood to have been the result of backroom deals between his vice president’s party and opposition parties. Within Paraguay, the anti-democratic impeachment is a step backward — now, the “fully formalized” firms are at a greater risk from predatory behavior from customs officials who operate with impunity. Governments across Latin America resoundingly condemned the events in Paraguay, describing the transition as a golpe, a coup. Mercosur suspended the country’s membership and only icily recognized the new president, Federico Franco. Many speculate that Paraguay might withdraw from the Common Market, which leaves the future of the UTR and the Triple Frontier uncertain.

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  • Away from blogging

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    In the next three weeks I’ll be taking a break from blogging. Thank you to those, who visited this site in the last few months, and see you in September with (hopefully) a fresh, renewed look on things.

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  • Fatiga paraguaya

    STS41B-42-2483 Paraná River, Argentina and Paraguay February 1984
The effects of the rainy season in south-central South America are vividly documented in this near-vertical photograph of the confluence of the Paraná and Paraguay Rivers northeast of the Argentine town of Corrientes. The Paraná River flows westward; after merging with the Paraguay River, it begins to flow almost due south. Both rivers are sediment laden and appear to be out of their normal watercourses, thereby producing flooding conditions. The Paraguay River is characterized by the widely varying, meandering main channel; many oxbow lakes; and a tan sediment load. The Paraná River has a smaller floodplain, a deeper channel, and a reddish-brown sediment load. As the two rivers merge and begin to flow southwestward, their individual sediment patterns do not mix readily, a common occurrence in which rivers with different densities of suspended particles tend to retain their individual color characteristics for many miles downstream. The Paraná River, which flows approximately 2000 miles (3200 kilometers), is the second largest drainage system in South America; the Amazon River is the largest. An old river channel south of the Paraná River parallels the present river channel. This much older stream channel seems to flow toward the city of Corrientes (estimated population of 200 000), the commercial center for this rich agricultural region of northeast Argentina and southwest Paraguay.

    Ha ocurrido. Estoy atravesando un agujero de aire mental que absorbe todo lo que tiene que ver con los asuntos paraguayos. Después de muchos años siguiendo día a día, desde la lejanía, los noticias de este país remoto. Después de cuatro años durante los cuales por primera vez tuve la esperanza que algo cambie, estuve escrudiñando le evolución de los hechos, a través de los contactos, de las discusiones, de las visitas anuales.

    Vino el golpe de junio 2012, que a pesar que muchos así no lo quieran nombrar, pasará a la historia como tal. Tres semanas más tarde, estoy en Asunción, luego en Juan E.O’Leary, Alto Paraná. Me golpea la súbita polarización de los espíritus, como si todo el conservadurismo latente, toda el miedo histérico creado durante la dictadura de Stroessner para matar la mínima idea de cambio, habían resurgido intactos. Y me golpea la pasividad, la indiferencia ciudadana frente a este nuevo saqueo perpetrado por un congreso que avanza sin mascara. Es cierto, hubo una que otra manifestación, unos escraches a políticos, redes sociales en donde se expresan sentimientos de vergüenza y de cólera. Esto es nuevo, pero cada vez los participantes se cuentan apenas en decenas.

    Quedará un balance, unos hechos innegables, unos logros en medio de muchos fracasos, para un gobierno que quizá quedará solo como un paréntesis. Programas sociales, transferencia a hogares pobres extendidas de 5 a más de 100 mil familias, arranque del programa de pensiones para adultos mayores pobres (en un país donde cabe recordar que mientras que la inmensa mayoría de la población no se beneficia con una pensión, los maestros se jubilan con 25 años de servicio), gratuidad de la salud. Y todo lo fallido, principalmente por el bloqueo del congreso, reforma agraria, ausencia de impuestos a la renta personal y al agro para financiar obras sociales, innumerables obras físicas paradas por falta de aprobación de créditos…

    Pasado el estupor, la indignación, me puse de nuevo a seguir el desarrollo de los hechos, esperando que estos me hagan mentir. Pero no fueron más de tres o cuatro semanas para que el mediocre juego político de siempre vuelva en toda su descaradez. Seguir noticias paraguayas en estos días provoca nausea. El país es nuevamente un botín para políticos apresurados. Negociaciones en torno a cargos, tratamiento de temas claves para la vida diaria de los ciudadanos postergado para ocuparse de la atribución de pensiones graciables, proposiciones sin fundamentos técnicos, declaraciones delirantes de líderes políticos, retrocesos acelerados cumplidos en la indiferencia general. El sitio internet de la presidencia de la república se ha convertido en un grotesco álbum de fotos del presidente facticio. Para muchos, el rechazo del extranjero, del izquierdista, del sin tierra, del que piensa diferente, es una nueva marca de orgullo nacional.

    Entonces, paulatinamente, se hace menos intensa la preocupación, se espacia la atención. De nuevo se ha apoderado de mí esta sensación que nada nuevo puede ocurrir aquí. Que cuando abra el diario de mañana, aún tendré la impresión de leer la edición de 1998. Que este país rodeado de tierra está condenado eternamente a sufrir a manos de estos pocos que se adueñaron de su destino décadas atrás. Ya sé, es fatiga paraguaya, kaigué insuperable. Debería animarme la razón, el espíritu racional de mi disciplina que analiza los hechos, busca las explicaciones y intenta detectar los movimientos telúricos de la sociedad. Debería descansar en el optimismo que me había llevado a creer que en algún momento los cambios acumulados, de mentalidad, de políticas, serían suficientes para provocar la báscula en un futuro diferente, que imposibilitaría toda vuelta atrás. Pero hoy no tengo este optimismo. Trataré de mantener viva esta llama pequeña, y esperaré que vuelva a crecer. Y buscaré motivos de pensar que grandes cambios a veces vienen disfrazados. Será un acto de fe.

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  • El análisis de López Perito: el juicio político visto del otro lado del espejo

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    Muy interesante y equilibrado el análisis de ex-secretario general de la Presidencia, Miguel López Perito, sobre lo acontecido, aunque no me parece que la crítica al caudillismo, en la que Ultima Hora pone el mayor énfasis, sea precisamente lo más importante de lo que dice allí.

    Ya de vuelta de Paraguay, más bien destacaría en primer lugar el reconocimiento de los errores en la conducción del gobierno. Yo comparto la idea que la falta de reforma de la estructura institucional del Estado ha sido la falla original de la administración Lugo. Lo señalado en cuanto a falta de gente preparada en ciertos lugares probablemente se combina con esto, en el sentido que faltaron personas capaces de diseñar de un principio dicha reforma.

    Le sigue de cerca la falta de reforma constitucional, para barrer con un sistema de justicia cuya absurdidad culmina en la inamovibilidad autodeclarada de los jueces de la corte suprema, y en un sistema, ideado después de la salida de la dictadura, que combina los defectos de la no reelección del presidente, y un falso presidencialismo matizado de parlamentarismo descontrolado, al punto que el congreso, aún siendo totalmente desprestigiado, se convierte hoy en la mayor fuerza, retrógrada y de bloqueo, del sistema político.

    -¿Cuál fue el error gubernamental más importante?
    -La baja capacidad de aprendizaje, debido a que la experiencia nos fue mostrando aspectos que tendríamos que haber respetado y repetimos los mismos errores. Uno de ellos fue poner gente insuficientemente preparada en instituciones que demandan un nivel de especialidad. Por ejemplo, en las empresas estatales, donde no podemos decir que este Gobierno mostró que se pueden hacer las cosas diferentes.
    -¿Y en lo político?
    -No haber convocado a una Constituyente al llegar al gobierno, ni trabajado en la formación de una organización política de sustento, sabiendo que el Partido Liberal era el respaldo parlamentario, pero no era una alianza sólida, sino oportunista.

    A mi sentido, también es muy lúcido el análisis de los motivos del juicio político. El conservadurismo profundo de la sociedad paraguaya, que hoy lleva a un país profundamente polarizado, es lo primero que me llamó la atención durante los días pasados allí la semana pasada.

    -¿Por qué se impulsó el enjuiciamiento?
    -(Suspira profundamente) Gran parte de esta sociedad todavía es stronista y existe mucha intolerancia y conservadurismo cultural. Pero hay otros factores. Rio Tinto estaba muy enojado por la lentitud de las negociaciones, también los propietarios de grandes tierras y otros sectores perdieron la paciencia. Por último, están los intereses políticos y creo que otra causa fue que había temor de que la izquierda crezca, cuando que las candidaturas de los partidos tradicionales para el 2013 no estaban creciendo.

    Me parece que una de las grandes interrogaciones de los próximos meses tiene que ver con la capacidad de estructuración de la izquierda paraguaya, y el espacio que logre ocupar en particular en el congreso nacional.

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  • Juicio político a la democracia

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    Interesante análisis (en inglés) de Gustavo Setrini y Lucas Arce, ambos afiliados al CADEP, sobre el desarrollo político del Paraguay y las consecuencias del juicio político al presidente Lugo.

    Estando ahora en Paraguay, he conversado con diversas personas acerca de lo ocurrido, y me llama la atención el importante trasfondo ideológico que existe en la actuación del congreso en torno a la destitución de Lugo, que también es muy evidente en la redacción del libelo acusatorio. En particular me parece muy justo el punto enfatizado en la nota con respecto al temor de los partidos tradicionales frente a lo que aparecía como un proceso de estructuración, aún tímido, de la izquierda paraguaya.

    Thus, two concerns have driven the actions of the Liberal and Colorado elite since Lugo’s inauguration, ultimately leading them to collaborate in the impeachment plot. First, each party wishes to reassert monopolistic control over the state rather than accept that democratic competition and alternation of power now constitute permanent elements of Paraguay’s political regime. Second, they have sought to prevent the left from using its new access to public resources to build an electoral base that would appeal to groups that fall outside traditional clientelist networks.
    Among the largest of these politically excluded groups are landless peasants, who demand land reform and rural development policies. But urban youth and educated professionals, too, are larger in number and more politically active than ever before – a change reflected in the sudden rise and surprising success of “occupy” protest movements demanding an end to patronage politics. If the left could build an electoral base by directing public resources to these groups, competition would become a permanent feature of Paraguayan politics, and public-sector modernization and land reform would be on the table, cutting to the heart of elite political power.

    Por supuesto, el clivaje está entre unos que consideran el crecimiento de dicha izquierda como algo necesario si se han de atender reclamos sociales eternamente postergados, en particular en torno a la distribución de la tierra, y otros que simplemente le niegan el derecho a ejercer un control sobre los recursos públicos y la dinámica política, aunque dicho control no sea en su naturaleza diferente de lo que hicieron los mismos partidos conservadores, colorados y liberales, durante décadas.

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  • La esclavitud en Latinoamérica

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    Cifras y hechos poco conocidos sobre este fenómeno, del cual equivocadamente muchas veces se habla como un hecho del pasado, en el blog Eco Americano de Alejandro Rebossio.

    Una denuncia este miércoles contra la esposa del alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, por presunto trabajo esclavo en un negocio familiar actualiza el debate sobre cómo puede ser que semejantes condiciones de sometimiento subsistan en Latinoamérica. El mes pasado, un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denunciaba que 1,8 millones de latinoamericanos son esclavos. Representan el 9% del total mundial. La región solo es superada en cantidad de esclavos por Asia-Pacífico y África.
    (…)
    En Latinoamérica, campesinos e indígenas son víctimas del trabajo forzoso. Brasil es uno de los países más afectados por este flagelo. Entre 1995 y 2011 unos 41.000 brasileños fueron liberados de la esclavitud en inspecciones del Ministerio de Trabajo. Recientemente la Cámara de Diputados aprobó una ley para confiscar las tierras de explotadores laborales, pero aún falta la sanción del Senado.
    También se denuncia trabajo esclavo en Perú, Bolivia, Colombia, México, Paraguay y Cuba.

    En Paraguay, recientemente se reportaba el caso de cientos de niños, algunos de apenas cuatro años de edad, trabajando en las olerías de la zonas de Tobatí, Vallemí y Concepción. Ver la información y el video en esta nota de Ultima Hora, y el audio de la entonces ministra de la Secretaría de la Niñez y Adolescencia, Liz Torres, en el sitio de Radio Viva.

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